A mí también me tapó el agua, ¿y qué?

06.03.2015 20:21

Listo, me tapó el agua. Así empezaba la publicación de alguien que conozco y que fue inspiradora de esta nota, aunque están muy lejos de coincidir.

Yo trato de aplaudir y entender las buenas intenciones de las buenas personas, pero no voy a ser tan inocente para suponer que una postura hippie que atrasa más de cincuenta años sirve para mejorar la situación en la que se encuentra este país.

Porque si uno va con el discurso de amor y paz lo único que se logra es hacerle el caldo gordo a la impunidad. Basta con mirar a Venezuela para entender qué le puede pasar a un pueblo manso y estupidizado.

Sé que muchos tienen diversas formas de miedo: a que los agredan, a no poder trabajar, etc. Yo elijo no tener miedo y encima pelearla desde adentro, como hago habitualmente desde mi profesión.

No sirve de nada predicarle amor y paz a estos gobernantes. Es tarde para eso. La calle está tomada por la delincuencia y el narcotráfico gracias a la impunidad que le otorgó este gobierno, y los dirigentes cuatro de copas kirchneristas (léase punteros políticos) están a favor de esta impunidad. Además, se empieza a ver que al opositor lo agreden o en el peor de los casos, lo matan. Ya ha pasado y pasa. Me gustaría ver a una madre repartiendo flores después que su hijo pequeño (digamos, 5 años) es asesinado en un asalto o por quedar en el medio de un ajuste de cuentas. Me gustaría verla dentro de 15 años, con ese hijo veinteañero que no tiene como rebuscárselas en un país destruido. Insisto, basta con mirar hacia Venezuela.

Este gobierno ha engañado y estupidizado a una parte del pueblo argentino dándole lo que más le gusta al argentino vago: plata sin esfuerzo, fútbol a toda hora y múltiples feriados, además del mensaje de que si robás o matás y sos menor no pasa nada. Y si sos mayor, no te preocupes si vas preso, porque el "batayon militante" te saca de paseo aunque seas el peor de los asesinos. Afortunadamente, hay otro pueblo, más numeroso, que practica la cultura del trabajo, del estudio, del esfuerzo y es el que no permite que esto sea Venezuela. Este pueblo ha empezado a hacerse notar y eso no tiene vuelta atrás. Afortunadamente.

Este domingo seguramente la zona del Congreso se verá inundada de kirchneristas. Pero todos y cada uno de ellos sabe que no estarán ahí desinteresadamente, que serán arreados como vacas por punteros políticos y subidos a micros bajo amenaza de perder los planes o sus puestos de trabajo, o a cambio de un choripan roñoso y un vaso de vino caliente.  

Yo no le tengo compasión ni comprensión a estos delincuentes que nos gobiernan.  No les voy a poner la otra mejilla. Tampoco hablo en código ni en secreto porque no tengo miedo.

Mi experiencia docente en el plan FinEs me ha servido mucho para conocer bien de cerca como actúan estos miserables y como pretenden usar a la gente que lo único que quiere es completar sus estudios. Una cosa son las sedes de FinEs donde los referentes pertenecen a ONG's sin fines de lucro o son vecinos honestos del barrio, y otra cosa son las sedes donde los referentes son vulgares punteros políticos que son funcionales a algún político. 

Y paso a ejemplificar porque la actitud de estos punteros políticos, proclamados referentes, son una muestra en frasco chico de lo que sucede a nivel del gobierno nacional.

En las sedes con referentes de ONG's no les falta nada a los alumnos y a los profesores. Tienen todos los elementos necesarios y hasta bibliografía. En las sedes manejadas por punteros políticos apenas hay tizas y borrador, y no siempre. A esto se agrega el problema administrativo, ya que estos punteros no saben llenar un simple libro de temas o de firmas de los docentes, y nosotros tenemos que hacer maravillas para arreglar los despelotes que hacen. Tienen a su disposición el CENS para informarse y aprender con los preceptores, pero no hay caso. Tercos y necios.

También creen o pretenden hacer creer que son ellos la autoridad máxima en la sede de FinEs, cuando en realidad no tienen ninguna autoridad, ni sobre profesores ni sobre alumnos. Y ahí aparecen otra vez las dos versiones: profesores y alumnos que reparten amor y paz mientras son vapuleados; y profesores y alumnos que ponen al puntero en su lugar inmediatamente. Adivinen de qué lado estoy parado.  

En Pilar, donde yo resido, hay mujeres del plan "Ellas hacen" que han sido llevadas a una biblioteca kirchnerista en construcción, para descargar bolsas de cemento, como una forma de demostrar que trabajan. Casi la esclavitud misma. También ha habido casos de mujeres del mismo plan, que han tenido que pagar de su bolsillo la madera para hacer unos bancos precarios que les sirvieran de asiento para estudiar.

También he visto a punteros políticos presionando a los alumnos para que vayan un fin de semana a pintar la sede, maltratando a los que se niegan. Ni hablar de las presiones que ejercen sobre los alumnos para que concurran a actos del kirchnerismo. Esto provoca reacciones y malestar entre los estudiantes del plan, con justa razón.

Hay profesores que permiten que los punteros políticos interrumpan sus clases para este tipo de cosas. Yo no. Es más, a uno de los punteros se lo dije bien clarito: "Aunque venga a la sede Cristina Kirchner a dar un discurso, va a tener que esperar a que yo termine de dar la clase".

Por supuesto que todo esto me ha convertido a mí (y a otros profesores y alumnos que no se bancan estas cosas) en enemigos, fachos, golpistas, gorilas, cipayos, etc. Adivinen cuánto me importa.

Esto que les cuento desde mi experiencia en el plan FinEs, es una representación a escala de lo que pasa a nivel país con el gobierno nacional. ¿Y encima hay que regalarles amor, flores y comprensión?

Yo elijo ponerlos en su lugar.