Cristina Fernández y el sindrome de Hubris

16.08.2013 21:43

En la última emisión del programa "El juego limpio", el periodista y médico Nelson Castro le pidió a la presidente Cristina Fernández que se cuide del sindrome de Hubris.

A continuación hago un desarrollo de lo que significa el sindrome de Hubris, y verán ustedes que Nelson Castro está acertadísimo en la recomendación:

En griego antiguo la palabra Hubris o hybris se refería a las acciones crueles, vergonzosas y humillantes que un abusador cometía sobre su víctima por mero placer. La persona que cometía hybris era culpable de querer más de la parte que le había sido asignada por el destino. Hoy en día se utiliza para referirse a un trastorno paranoide denominado síndrome de Hubris o mal de Hubris.El Sindrome de Hubris se refiere a un personaje de la mitología griega que lograba la gloria y “borracho” de éxito se comportaba como un Dios, capaz de cualquier cosa. En la psiquiatría moderna se refiere a un ego desmedido. Fue el neurólogo Davi Owen quien analizó la “locura” que provoca el poder, después de 6 años del estudio del cerebro de los líderes políticos y concluyó: ”El poder intoxica tanto que termina afectando al juicio de los dirigentes”. El siquiatra Manuel Franco explicó así lo que ocurre con los líderes políticos: ”Una persona más o menos normal, se mete en política y de repente alcanza el poder o un cargo importante. Internamente tiene  un principio de duda sobre su capacidad, pero pronto surge la legión de incondicionales que le facilitan y reconocen su valía. Poco a poco se transforma y empieza a pensar que está ahí por mérito propio. Todo el mundo quiere saludarlo, hablar con él, recibe halagos de todo tipo. Esta es la primera fase. Pronto da un paso más y entra en la 'ideación megalomaníaca', cuyos síntomas son la infalibilidad y el creerse insustituible. Entonces comienzan a realizar  planes estratégicos para veinte años, obras faraónicas, o  a dar conferencias sobre temas que desconocen. Tras un tiempo en el poder, el afectado por este mal, padece lo que sicológicamente se llama 'desarrollo paranoide'. Todo el que se opone  a él o a sus ideas, es un enemigo personal. Puede llegar incluso a la 'paranoia o trastorno delirante' que consiste en 'sospechar de todo el mundo' que le haga una mínima crítica, y progresivamente se va aislando de la sociedad. Llega un  momento en que deja de escuchar, se vuelve imprudente, toma decisiones por su cuenta, sin consultar porque cree que sus ideas son correctas. Aunque finalmente se descubra que son erróneas , nunca reconocerá la equivocación."